Oiseau Tzara

Oiseau Tzara w.

 

cinco negras en un coche

explotaron siguiendo las cinco direcciones de mis dedos

cuando me pongo la mano en el pecho para rezar a dios a veces

alrededor de mi cabeza está la luz húmeda de los antiguos pájaros lunares

La aureola verde de los santos surgida de las evasiones cerebrales

tralalalalalalalalalalalalala

que vemos ahora reventar en los obuses

 

hay en alguna parte un joven que se come sus pulmones

se tiró un pedo tan luminoso que la casa se hizo medianoche

como un retorno de pájaros que se canta en los poemas

y la muerte surgida de los cañones corta la conversación de los buitres

el enorme velero abrió su libro como un ángel sin embargo se han fijado tus hojas

primavera una hermosa página en la tipografía

zumbaí zumbaí zumbaí di

todo lo he experimentado el bien y el mal ah la alegría del general

por eso pongo sobre cada corazón una colgadura y sobre cada colgadura

está nuesto señor y sobre cada señor está mi corazón

mi corazón lo he dado de propina jiji

 

cing négreseses dans une auto / ont explosé survant les cinq directions de mes doigts / quand je pose la main sur la poitrine pour prier dieu parfois / autour de ma tête il y a la lumiére humide des viex oiseaux lunaires / l´aureole verte des saints levée des évasions cérébrales / tralalalalalalalalalalalalala / qu`on voir maintenant crever dans les obus // il y a quelque part un jeune homme qui mange ses poumons / il fit un pet si lumineux que la maison devint minuit / comme un retour d´oiseaux qu´on chante dans les poésies / et la mort jaillie des canons coupe la conversation des vautours / le très grand voilier ouvrit son livre comme un ange cependant on a fixé les feuilles printemps une belle page dans la typographie / zoumbaï zoumbaï zoumbaï di / j´ai touché à tout au bien et au mal ah la jolie du général / voilà pourquoi je mets sur chaque cœur / mon cœur je l´ai donné pourboire hihi

 

La revue dada [La revista dadá] / Tristan Tzara. Publicado en Cabaret Voltaire (mayo 1916), y recogido en De nos oiseaux [De nuestros pájaros] (1929)

 

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La búsqueda de una lengua poética perfecta se manifiesta a través del desarrollo mítico de la visión del hombre en su intento de vivir en un mundo sagrado e intenso. La felicidad puede depender de un nuevo modo de pensar o de no pensar, de una operación que parte de una acción sobre la lengua, en definitiva. Zhouang-zi escribió: “¿En verdad existen las palabras?  /  ¿En verdad se diferencian del piar de los pájaros?  /  ¿Quién ha ensombrecido el Tao  /  distinguiendo la verdad de la mentira  /  (…)  /  distinguiendo afirmación de negación?  /  (…)  /  ¿Dónde las palabras imposibles?”. Las palabras posibles son para Tzara las que no imponen un sentido, las que parten justamente de la conciencia de la no diferencia con el piar o con el grito.

 

Deco, Francisco. Estudio introductorio a De nuestros pájaros. Universidad de Cádiz, 2010. pp. 24-25.

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No cuesta demasiado imaginar aquel antro zuriqués como una jaula de gruesos muros de hormigón, de vanos muy pequeños, un espacio oscuro y mal ventilado. Sobre el escenario una sola bombilla, y Tzara, y Janco, y Ball, y Taeuber y todos los demás como pájaros de plumaje rígido y tubular, salidos de un decorado de El gabinete del Doctor Caligari, aves de un color a medio camino entre la hélice de acero y el papel de estraza de pescadería. Pájaros con ojera y monóculo, aullando y dando saltos como monos. Alguno de ellos con un solo taparrabos mientras cae la nieve. Golpeando tambores y proclamando la negritud en esa especie de jardincito minúsculo y triste inmensamente acechado por la guerra del catorce.

Francisco Deco, cuyo estudio ha acompañado mi lectura de De nos oiseaux, olvida —o quizás omite para no enredarse de más— que el asunto de la lengua de los pájaros tiene aún más abolengo del que cita. En un ensayo recogido en Elogio del calígrafo, José Ángel Valente desglosa y analiza una cuestión que entronca, claro está, no solo con lo sagrado de un modo genérico, sino con la mística castellana e incluso la persa (Attar). Insisto en ello porque a menudo se nos escamotea que la mayor parte de las corrientes de vanguardia, como el dadaísmo, están cruzadas por tendencias políticas revolucionarias, pero también, y en no despreciable medida, trascendentes. No de otro modo puede comprenderse esa postulación de una otredad que el Surrealismo constantemente enarbolará después, y el hecho de que, tras Dadá, el pensamiento de Hugo Ball deriva hacia el cristianismo. El propio Tzara recuerda que, allá por 1916, atraviesa una crisis nerviosa o una convalecencia mística de naturaleza enteramente abstracta y cerebral. Esa dolencia del poeta es, también, mediúmnica: Europa ha enfermado y Dadá es la espita abierta por donde escapan unas carcajadas que son puro llanto. La irracionalidad de esos poemas y números de circo apenas puede rivalizar con la del tiempo en que viven. Son pájaros raros, es cierto, muy raros, pero también son cuerpos sometidos a torniquete: la sangre les palpita y les estalla en la lengua.

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