Fr(h)ommage à Rabelais. 1. Lalangue. 2. La merdre.

lalangue

El genio literario de Rabelais se basa esencialmente en ese respeto entusiasta del humanista por la palabra humana. El lector percibe a sus personajes a través de su dicción; más que por sus movimientos, a veces endiablados, esos personajes se imponen a la imaginación del lector por su habla abigarrada. (…) Para Rabelais, la misma lengua es un mundo de seres vivos. Bajo su pluma, todas esas palabras, todas esas locuciones se encuentran con alegría y vivacidad, juegan a esconderse, a disfrazarse, a engañarse. Ha simbolizado esa vida del lenguaje al comienzo del Libro Cuarto, en la isla de Ennasin, donde bulle todo un pueblo de palabras que se acoplan y se engendran, viven y mueren. La lengua, para él, es un organismo vivo; al calentar las misteriosas palabras heladas, Pantagruel hace revivir la belleza multicolor y tornasolada de la más rudimentaria elocución.

Extraído del Prefacio de Guy Demerson incluido en Gargantúa y Pantagruel (Los cinco libros). Acantilado, 2011. pp. 60-61. Edición maravillosamente traducida y anotada por Gabriel Hormaechea

la-merdre

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